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María Inés Mato / nadadora argentina

Posted by Profe Martinelli en 24 mayo 2008

    ¿Quién es María Inés Mato?

    Soy Argentina, con doble nacionalidad española, nacida en Buenos Aires el 3 de marzo de 1965, es decir justo 36 años antes de haber cruzado a nado el canal de Beagle. Vivo en el barrio de Floresta, en la ciudad de Buenos Aires.

    Desde que me dediqué con entusiasmo y conciencia a la natación de aguas abiertas, estoy cursando mis últimas materias en la carrera de Letras, en la Universidad de Buenos Aires, donde además soy docente de la materia de Semiología del CBC de esa Universidad. (CBC, Ciclo Básico Común, es un paso previo obligatorio a la entrada en cada una de las facultades de la UBA) 
    ¿Cómo empezaste a nadar?

    En mi memoria, el aprendizaje de la natación estuvo ligado a una metáfora. Cuando la flotación ya no era un obstáculo sino una habilidad, me puse en movimiento gracias a estas palabras: “mové los brazos como si fueran unos molinos de viento”. Esa imagen condensaba la mecánica del estilo crawl, y mucho más adelante comprendí que de alguna manera también escondía esa locura de la natación que algún día sería de aguas abiertas.

    Fue a los 6 años, y desde entonces significó una manera de avanzar en el agua, De reconocer la cualidad de la fluidez, y en estos últimos años, la experiencia de una acción que no busca nada, más allá que el propio sentimiento del agua.

    ¿Por qué nadar?

    Desde hace tiempo me doy cuenta que el presente va modificando el pasado. Es una experiencia taoísta. Nado por que el agua corre, se mueve. Creo también, que cuando voy al agua, a buscar nadando otras orillas, o muelles, o playas, o países, estoy viajando hacia mí …… por la ruta de adentro.

    En realidad, nado por las consecuencias, es decir por lo que sigue: por que cada frontera atravesada (distancia, tiempo, temperatura, adversidad) es un asombro y un crecimiento.

    ¿Por qué los raids?

    Va una cita de una novela de Eduardo Berti: “en un mundo sin aventuras ya no es posible ir a ninguna parte”.

    Te propongo comenzar por el pasado…

    Bueno…… yo tengo una visión del pasado que tal vez no sea la misma que la tuya. Tengo muy internalizada esa idea, que creo que viene de los chinos, que sostiene que el presente va modificando el pasado. Y es cierto…

    Claro que es cierto. Yo parto de una noción occidental acerca del pasado, que incluye casi necesariamente el relato cronológico, además yo llevo a cuestas el peso de mi especialidad profesional…

    Yo ahora podría organizar un relato acerca de mi pasado, pero hace dos años ese relato era otro. Creo que eso es algo muy fuerte. Toda mi experiencia de natación de larga distancia que tiene que ver con todo un trabajo en el tiempo, con una experiencia del tiempo muy especial, del tiempo en relación con el dolor, con la fatiga, el tiempo necesario para ir de un punto a otro, a mí me ha reorganizado totalmente mi experiencia incluso de mi pasado. Pensando el pasado como algo abierto. Esa experiencia ha convertido mi pasado él algo abierto.

    En ese sentido ahora me doy cuenta de que cosas que he vivido deportivamente que creía que estaban orientadas hacia un determinado lugar. Para ser más concreta, yo entré en la actividad deportiva a raíz de tener una muy buena relación con el agua, por que me gustaba entrenar y por que quedé enganchada en cierta lógica competitiva convencional por que era lo que había, era la vía normal de transito de todo deportista. En función de ese camino ponerle un término, una clausura, por que en determinado momento de la vida el deporte ya pasó y hay que dedicarse a otras cosas. Hoy vengo a darme cuenta de que las cosas no eran así en realidad. Creo que yo nunca hice actividad deportiva por estas expectativas más convencionales y estandarizadas, como hacer desafíos, competir. Me di cuenta que lo que busco, que me interesa y motiva es justamente la idea de una experiencia de mundo muy intensa y muy distinta a todo.

    Parecería ser que al desafío implícito en cualquier actividad deportiva le adosas un sentido, un significado que transforma a la misma actividad.

    Para aclarar un poco podríamos definir algunos términos. Una cosa es la natación, otra es la natación en aguas abiertas. La natación es una práctica que desarrollas en función de algo esperable, recorrer 100 metros, 1000 metros, 1500 metros en un tiempo determinado. Todo está muy pautado. El mismo hecho deportivo está muy pautado, y está muy estabilizado el entrenamiento. Cuando estaba en ese mundo yo sentía que las cosas tal vez se podían hacer de otra manera, pero estaba muy metida en eso. Me asaltaban preguntas sobre el cómo, dónde, y el porqué entrenar. Eso es un tema

      Otro tema absolutamente diferente es la natación en aguas abiertas. Primero, el propio mapa de la actividad tiene lo que yo llamo sus subcontinentes. Por un lado está lo estrictamente competitivo que se acerca a eso normalizado y estabilizado, si bien tiene sus grandes diferencias. Estamos hablando de maratones internacionales de más de 25 km, con un circuito, un ranking. Luego vendría otro subcontinente, que no es competitivo por que son travesías de tipo individual, que contienen a los que se llaman eventos clásicos de las aguas abiertas, en primer lugar el Canal de la Mancha, después Manhattan, en tercer lugar está Gibraltar.

    No son competitivos en el sentido de que lo estás haciendo solo. Pero lo que se hace es construir una memoria, un libro de récords. Entonces se establece una competencia con los otros a través del tiempo. Son travesías que se rigen por el mismo reglamento competitivo de aguas abiertas. Son las travesías que construyeron el imaginario de las aguas abiertas, en el sentido de que las aguas abiertas nacen fundamentalmente con el cruce del Canal de la Mancha. Entonces hay un punto crucial, central, de lo que es aguas abiertas. Los grandes nadadores de aguas abiertas han hecho obligatoriamente el cruce del Canal de la Mancha. El gran revolucionario de la metodología de entrenamiento que es CUNCILMANN, norteamericano, cruzó el canal a los 60 años. Después están los lugares nuevos. En los que supuestamente nadie ha nadado.

    Esos tres continentes son lo que conforma el mundo de las aguas abiertas. Un nadador seguramente va a elegir la franja competitiva. Es profesional. Pero más allá de eso en algún momento va a buscar experiencia en alguno de los otros dos continentes. Por eso es un nadador diferente al nadador de pileta, que sólo tiene la meta de una prueba que ya está reglamentada y fijada. Pero además está la gran diferencia del entrenamiento. En realidad no hay una gran experiencia en el tema. En todo caso, se sigue la experiencia de los propios nadadores.

    Igualmente en ese subcontinente de la natación competitiva hay algo que está tendiendo a la normalización, a hacer maratones de solamente 25 km, no tan largos como el que hacemos acá en el Río Paraná; maratones que no se hacen en agua fría. Para ese tipo de competencia el fondista de los 1500 m es el nadador ideal. Pero no lo metas en aguas de menos de 16º por que no va a poder nadar, no lo metas en una distancia más larga por que no va a poder nadar. Todo eso tiene que ver con una lógica competitiva. Pero creo que son ciclos.

Cuerpo, entrenamiento y sensibilidad.

    Volviendo al tema del entrenamiento…

    Ahí está la gran diferencia, el eje del tema. No hay recetas. Lo que sí existen son maestros. Gente que ha tenido experiencia personal de la natación o es observador y hábil escucha de nadadores, que conoce métodos de entrenamiento “científicamente desarrollados” y que puede conocer al atleta, al nadador con el que está trabajando e integrar todo eso y desarrollar un plan de entrenamiento muy especial. Es lo que a mí me pasó con Claudio Plit. El fue cinco veces campeón del mundo de aguas abiertas. Lo hizo todo. Tuve dos años de entrenamiento muy directo con él. En el sentido de que él planificaba los entrenamientos, no me daba todos los contenidos de los entrenamientos, sino los volúmenes y yo les ponía los contenidos. El me daba volúmenes, intensidades y yo les ponía los contenidos. Tenía esa libertad para armarlos por que él vive en la ciudad de Mar del Plata y yo entrenaba aquí.

    El entrenamiento organizado consistía en un entrenamiento muy similar a cualquier tipo de natación, con la diferencia de que una vez por semana se hace lo que en la jerga de las aguas abiertas se llama “tiradas largas”, sesiones de entrenamiento continuas entre 6 y 10 Km que se pueden hacer en pileta o saliendo en mar o río. Esos entrenamientos producen la sensación de nadar en el tiempo, como para poder bancar (aguantar) nadar 12 horas seguidas. Fisiológicamente no es necesario nadar más que eso. Otros opinan que sí. Otros hacen nadar en pileta 20 km. Fisiológicamente me parece que no sirve de nada y mentalmente te destruye. Ahí se abren las diferentes ramas y yo te hablo de mi maestro, que se construye como entrenador a partir de toda su experiencia y de conocer al mundo de todos los nadadores a través del tiempo y saber como están entrenando, tener la mejor bibliografía, nadar con el que está nadando y sostener que es lo que uno tiene que hacer.

    Yo entrené así un par de años. Después seguí con toda libertad para entrenar, en el sentido de que yo sabía como me tenía que manejar, con que intensidad. Me había comenzado a dar cuenta de que yo podía nadar mucho tiempo entrenando muy poco. Pero que en realidad, eso no tenía que ver con una omnipotencia, sino que yo podía compensar no entrenar mucho en el agua con un trabajo que se llamaría mental, aunque no sé que nombre darle, y que a mí me otorga una gran confianza en lo que vaya a hacer. Creo que para el que observa desde afuera puede interpretar que es algo rayano en la inconsciencia.

    Después de hacer el cruce del Canal de la Mancha estuve cinco meses sin nadar absolutamente nada. Eso ocurrió hacia fines de 1997 y llegaban los maratones que se hacen en el río Paraná en febrero de 1998, y a me invitaban insistentemente para nadar allí. Yo ya la había nadado una vez. Es el maratón mas larga del mundo, 88 km. Yo lo nadé en 11 hs. Como tenía un gran compromiso con esa gente, me dije “bueno….. que sé yo……. voy”, sin pensarlo mucho. Con cinco meses sin nadar me tiré dos semanas antes a nadar, no podía nadar más de 2000 m.. y yo me tiré igual a nadarla y la hice en 11 hs. No podía entender que sucedía.

    A partir de ahí toda mi experiencia en aguas abiertas son puntos cruciales. Y vas descubriendo. Vas pasando zonas donde te das cuenta que están pasando otras cosas distintas a las que veías antes. Hay algo nuevo. Una puerta que se abre, por la que podés pasar, sin necesidad de todos esos sistemas de creencias. Por que en realidad son eso: sistemas de creencias. Son como mandatos que sostienen por ejemplo que para que nades 11 horas tenés que hacer tal y tal cosa, tenés que entrenar tanto volumen. Claro que tienen una lógica interna.

    Yo me iba dando cuenta de que tal vez no eran tan necesarios. Vuelvo a decirte que lo compensaba con trabajos de visualización, de relajación profunda, después empecé a hacer trabajos de meditación. Yo me daba cuenta de que era fundamental, ya sea en lo poco o en lo mucho que uno entrenara en la pileta como cuando nadara en aguas abiertas, mantener muy despierta mi sensibilidad, mis sentidos. Eso era fundamental. Conectarme con el agua y estar muy presente en ese momento con lo que estaba haciendo. Por supuesto, yo logro ya sea que nade mucho tiempo, desconectarme si ya nadé muchas horas, que no me pesen, así como desconectarme de lo que me falta hacer.

    Tenés que estar también conectada con tu cuerpo. Si soslayás lo que te ata a los entrenamientos pautados, ¿qué es lo que te dice que tenés que volver a los entrenamientos?

    Lo sentís. Justamente a eso algunos lo llaman “indicadores somáticos”, que son los que te dicen: “esto lo tengo que hacer ahora o no”, “ahora tengo que ir a nadar o tengo que descansar”. Yo no soy consciente. Lo que he logrado es que esa decisión no pasara por la razón, por la cabeza. Yo siento que el cuerpo me está pidiendo ir a nadar, y cuanto tengo que nadar. Claro que me costó mucho tener confianza en eso. Uno viene de mucho tiempo de algo muy estructurado que dice que para hacer esto tenés que hacer aquello otro. Ahora tengo una gran confianza en lo que mi cuerpo me está diciendo

    Cuando voy a nadar y en la propia sesión de entrenamiento no sé lo que voy a nadar ni la intensidad. Nado cuatro piletas, 200 m, y ni sé si me conviene nadar largo o nadar a mayor intensidad. Ni siquiera eso, ni siquiera los contenidos y las intensidades. Bueno ….. yo lo hago así ….. me parece que es muy inteligente hacerlo así. Es muy inteligente vivir así.

    Como se compadece esto con una meta, un objetivo para cumplir, que te fijas por ejemplo para dentro de tres meses.

    Hay cosas que sigo cumpliendo. Dado todo este contexto de organización muy complejo, yo sé que necesito cortar de esa situación de conflicto dos semanas antes. Entonces yo voy esté todo solucionado o no. Como hice ahora en el cruce el Canal de Beagle. Antes de ir no sabía si estaban o no los pasajes. Yo tenía una fecha para hacer el Canal de Beagle. Pero hay dos semanas previas que son lo que se llamaría la puesta a punto en entrenamiento, ahí si, yo nado. Antes puedo sacrificar el nadar. Esas dos semanas estoy dedicada para nadar y no me preocupo por otras cosas y me concentro en lo que voy a hacer a los quince días. Estoy en un estado de concentración para eso. Y no me ocupo en lo que no se solucionó, en los problemas.

    Para el cruce del Canal de Beagle necesitaba hacer la puesta a punto para el agua fría …… no me daban los pasajes para Calafate, no me podía comunicar con la gente de Calafate …. y me fui igual. Me dije: voy al lago a nadar y ya veremos. ¡¡Fue así!!

    Esa era una condición necesaria para que yo haga el cruce del Canal.

    Para hacer cualquier travesía o maratón, para mí, todavía están esas condiciones necesarias, que tienen que ver con dedicarme absolutamente y focalizar toda mi energía y mi trabajo en la natación esos quince días antes, en esa puesta a punto.

    Todo lo demás aprendí a manejarlo así, a fluir con todas las situaciones, y cada vez tratar de hacerme menos problemas.

    Todo lo que contás me remite al tema de la memoria que se supone que tiene el cuerpo.

    Claro que el cuerpo tiene memoria.

    Para que el cuerpo tenga memoria tiene que haber pasado un tiempo, un registro. Cuando digo un tiempo no me refiero sólo a un tiempo de competición y entrenamiento del atleta, sino a un tiempo de vida del sujeto, me refiero a años vividos.

    Existen investigaciones serias que estudiaron eso. A través de los años de entrenamiento se cambia hasta la estructura genética. Eso se conoce. Además se está alargando la edad de los atletas, esos atletas no entrenan como los más jóvenes, su cuerpo no les da para entrenar tanto. Están capitalizando esa memoria. Todo esto abre toda una serie de líneas de investigación en entrenamiento deportivo. Es notable. El cuerpo integra la experiencia del entrenamiento físico pero además toda la elaboración mental que fuiste haciendo sobre tu propia experiencia, que es lo que va organizando la memoria. La memoria es una organización, no son solamente huellas aisladas. Toda memoria es un tipo de organización, la del cuerpo también. Tiene que ver con el sentido también.

Artículo extraído de http://www.efdeportes.com/efd35/mimato.htm

 

 

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